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Naturaleza y principios de la formación

Formación integral

Vista la formación como un proceso dinámico de crecimiento orgánico, gradual y coherente (cf. CCGG 133), que busca la adquisición de una identidad evangélica y franciscana, se asumen las tres áreas fundamentales: Humana, cristiana, franciscana.

Una formación de hombres contemplativos en la acción

Se busca llevar al hermano a encontrarse con el Señor Jesús en el pueblo pobre, en la Iglesia, en la Palabra Sagrada y en la Eucaristía.

Una formación de hermanos

La fraternidad es el lugar por excelencia del ambiente formativo. Todas nuestras fraternidades asumen este principio y se convierten en el humus de la formación inicial.

Una formación de menores

La formación deberá desarrollarse en continuo contacto con los menores de nuestro tiempo. La fuente de nuestra minoridad es el mismo Jesucristo y el parámetro para encarnarla será la vida de los empobrecidos de nuestro tiempo.

Una formación de hermanos en misión

Existimos para la misión, todas nuestras fraternidades asumen el principio de ser una Provincia en misión. Desde las primeras etapas formativas la evangelización se da en la práctica con la propia vida a través de la inserción, el trabajo con el pueblo, la itinerancia y gradualmente con el “testimonio de la palabra”.

Una formación de hombres amantes de la vida, la creación y la dignidad humana

La misión tiene nuevos rostros que la Provincia quiere asumir como suyos: la defensa de la vida, la promoción y amor a la creación, la defensa de la dignidad humana, el dialogo intercultural, interreligioso y ecuménico.